Piensa en esto: la bola de golf es el único elemento del equipo que usas en cada golpe.

Los golfistas gastan cientos de euros en equipamiento, ajuste de palos y clases de golf, y luego tiran todo por la borda jugando con una bola de golf usada/recuperada que no rinde como una nueva.

Casi todas las bolas actuales están fabricadas con materiales que comparten las mismas características poliméricas básicas. Esos materiales generalmente absorben agua. Las pruebas de campo demuestran que esta absorción de agua se traduce en una pérdida notable de distancia. El problema es que no se puede detectar el deterioro del rendimiento a simple vista. Solo se hace evidente al golpear la bola.

Además, jugar siempre con la misma bola de golf te hará más consistente porque sabrás exactamente hasta dónde llegará tu bola en cada golpe y cómo reaccionará en el green o alrededor de él.

Una de las formas más fáciles de recortar golpes en tu juego es usar las herramientas adecuadas. Te sorprenderá el resultado.